Soy un cavernícola social

Hace algunos días, por situaciones que estuvieron mas allá de mi control, estuve desconectado de Internet por aproximadamente 15 días. En realidad no fue nada del otro mundo, es decir, nada que no hubiera hecho ya… ¡hace 15 años!

A pesar que durante esos 15 días me di cuenta que el mundo sigue girando y que la vida es prácticamente la misma, debo reconocer que casi todo se vuelve un poco mas difícil y, sobre todo, mas lento. Para empezar, mi rutina diaria se vio modificada dramáticamente, mas no gravemente.

Cosas tan sencillas y banales como revisar el pronóstico del tiempo, adquieren mayor importancia cuando no se pueden hacer. Que decir de la rutina diaria de leer el correo electrónico, las noticias y las actualizaciones en las redes sociales. Y es que casi todas mis actividades han sido invadidas por Internet. Desde hace algunos años no leo el periódico porque encuentro toda la información que necesito en las noticias en línea. Es muy poco el tiempo que veo televisión, y menos aún el tiempo que veo noticias en ella. En realidad todo esta disponible en Internet, ya sea en mi laptop o en mi tableta.

Casi todas las comunicaciones con familiares, amigos, clientes, proveedores de servicios, etc. las realizo a través del correo electrónico, de las redes sociales o vídeo llamadas. Por si fuera poco, la mayor parte de mis actividades profesionales tienen que ver con una computadora con conexión a Internet. En pocas palabras, mi mundo estuvo patas arriba durante todos esos días, pero sobreviví.

Aunque debo confesar algo. Descubrí que en realidad existe tiempo de sobra cuando no corres al ritmo de la tecnología. Es muy satisfactorio sentir el verdadero valor de un saludo en persona, cuando realmente tienes ganas de saludar a un amigo y estrechar su mano. Me olvidé por un corto tiempo de los twits, los mensajes y todo el montón de formas impersonales de interactuar con la gente. Me dí cuenta que aún sigo siendo un cavernícolasocial, pero al fin cavernícola.

¡Que sencilla era la vida hace 15 o 20 años! Cuando para hacer la tarea se tenía que recurrir a libros verdaderos y no virtuales. Cuando compartir una canción, la mayoría de las veces significaba oprimir el botón de reproducción de tu walkman, o tu grabadora y sentarte a escucharla con alguien. Sé que hoy se habla de el mundo “social”, pero en aquellos tiempos eramos seres sociales de verdad. No es que no me guste la tecnología, al contrario, la disfruto y la aprovecho. Es simplemente que me parece que en aras de la evolución y el avance, algo hemos dejado en el camino. Algo de nuestra propia esencia.

Ahora todo pasa muy rápido. Después de 15 días de apenas existir en el mundo virtual, tengo la sensación de haber regresado a un mundo diferente, donde han pasado tantas cosas que parece una tarea imposible ponerse al corriente de todo. Un mundo donde me vuelvo a sentir lento porque voy trabajando a marchas forzadas, tan solo para no sentir que me quedo atrás… y solo han sido 15 días.

Lo siento por mis hijos, y por todas las nuevas generaciones. Lo siento porque al menos yo tuve la fortuna de vivir en un tiempo donde los amigos tenían nombre de verdad, Juan, Alberto, Ricardo, y no extrañas palabras que solo demuestran la importancia de ser rápido y conciso. Un tiempo donde el pulgar que se alzaba era mi propio pulgar y no un icono representándolo. Pero no lo siento porque sean tiempos malos, lo siento porque aquellos días no volverán y, probablemente, jamás sabrán lo que se siente haber vivido sin Internet, iPods, Smartphones y todas la ingente cantidad de gadgets que nos rodean.

Por eso sé que dejé de ser un cavernícola para convertirme en un  cavernícola social, porque recuerdo con nostalgia lo que solía ser y acepto con emoción lo que hoy es. ¡Bienvenido el futuro! pero el pasado siempre estará conmigo.