Hot Cold mug by Damianosullivan

De opuestos y conceptos

Para casi todo lo que conocemos existe una definición dada. Podemos definir el aire, la luz, el sonido, el cielo y casi todo lo que nos rodea, y estas definiciones permiten conocer la palabra con que se nombra cada una de estas cosas. Sin embargo, mas allá de las definiciones, la forma en que conceptualizamos, entendemos y percibimos nuestro entorno es muy distinta. ¿Cómo interiorizamos el significado de conceptos como la felicidad, la tristeza, el enojo, etc.? Piensa en los opuestos. Sí, el entendimiento de la gran mayoría de estos conceptos se basa en el extremo opuesto. ¿Qué quiero decir con esto? Lo explico en seguida.

Gran parte del modo en que percibimos la realidad esta dada por nuestra personalidad y nuestras experiencias, a fin de cuentas, a pesar de que parte de quién somos ha sido heredada de nuestros padres, otra parte muy importante es consecuencia del entorno en el que nos hemos desarrollado. De este modo, la interiorización del significado del entorno (no su definición) esta dada por la forma en que experimentamos sus factores. Es aquí donde llegamos a la necesidad de los opuestos para entender mejor las cosas. ¿Cómo saber lo que es la felicidad si no sabemos qué es la tristeza? No me refiero a la definición de la palabra, que enuncia:

Estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea o por disfrutar de algo bueno.

No. Hablo de lo que verdaderamente significa “la felicidad” para cada uno de nosotros. Como dije anteriormente, nuestra personalidad esta dada por factores internos y externos, y basándose en ella, entendemos conceptos como este, de acuerdo a quienes somos, por lo que más allá de la definición, la felicidad puede tener un significado distinto para cada quien, pero algo que permanecerá invariable, es que sabemos que estamos felices porque, definitivamente, no estamos tristes.

El sistema funciona también en sentido contrario: entenderemos la tristeza sólo si conocemos la felicidad. Mientras mas fuerte es nuestro entendimiento y nuestra comprensión de un concepto, mas claro será el significado que tendrá el concepto opuesto. ¿Que sucedería si viviésemos en un estado de continua felicidad? La respuesta podría ser tan lógica como decir que terminaría por ser un estado normal, común y corriente, por lo que dejaríamos de percibir lo especial de ese estado emocional. Esto inevitablemente modificaría el significado que tiene ese concepto para nosotros porque no habría un estado opuesto con el cuál compararlo. Esta es precisamente la utilidad de los opuestos para entender mejor nuestro entorno.

Lo mismo sucede con otros conceptos. ¿Cómo entender el frío? ¿El miedo? ¿El amor? Todos estos términos adquieren un verdadero significado en presencia de sus opuestos. Tomemos un ejemplo mas mundano, pensemos en la Internet. Para las generaciones mas jóvenes, el verdadero significado de la Internet se descubre cuando se carece de ella, y cuando se cuenta nuevamente con su presencia, con el tiempo, la fuerza del significado interior vuelve a desvanecerse hasta que se vuelve a enfrentar su ausencia.

Para quienes somos de una generación anterior, es decir, aquellos que no crecimos con celulares y la Internet, el significado es muy distinto. A pesar de que pueda ser indispensable para el trabajo, la comunicación la diversión, etc., debido a que hemos vivido una parte importante de nuestra vida sin la red de redes, la forma en que percibimos su importancia difiere fundamentalmente de las nuevas generaciones. En pocas palabras, el entendimiento e interiorización que tenemos de esto, esta dado por el estado opuesto que hemos experimentado.

De este modo, los conceptos opuestos están presentes como una herramienta efectiva para entender casi todo lo que experimentamos: el bien y el mal, el amor y el odio, el frío y el calor, y un sin fin de conceptos más.

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