La belleza de caer

Estoy soñando; sueño que caigo en un vacío sin fin; me rodea la oscuridad y el silencio, pero no tengo miedo. Llevo tanto tiempo cayendo que casi me he acostumbrado al vértigo.

No había descubierto la belleza de caer. Ahora es que puedo pensar, sin distracciones ni preocuparme por la caída. Lo único que espero es el inevitable golpe final, pero mientras tanto, tengo tiempo para pensar.

¡Tanto tiempo tratando de evitarlo! Al final terminé por caer, pero me frustra pensar en no haber disfrutado del tiempo que estuve arriba por tratar de mantenerme en pie. Creo que yo mismo he provocado todo esto. No importa, al menos puedo pensar tranquilamente esperando el golpe final.

¡Por fin lo entiendo! Siempre corriendo para alcanzar la felicidad, sin darme cuenta que corría en la dirección contraria, alejándome más y más a cada paso, porque estaba conmigo y la dejé atrás. No tengo nada que me salve del final; no hay a donde aferrarse, y me duele pensar que mi salvación siempre estuvo a mi lado… ignorada.

Una sonrisa, un beso, un abrazo, ¡tenía todo para ser feliz! y todo lo ignoré. Era tan sencillo encontrar la belleza en cada cosa de cada día, pero tan difícil darse cuenta. Tan simple como abrazar los problemas igual que los momentos bellos… ya no hay tiempo porque estoy cayendo hacia el vacío, pero me reconforta saber que por fin lo entendí.

Sigo cayendo, pero la oscuridad ahora da paso a una luz tenue, que se vuelve más y más fuerte mientras recorro la distancia en mi caída. Ya puedo ver y a lo lejos, hacia abajo, reconozco el final de mi caída; el suelo que espera para recibirme con un abrazo frío y brutal; pero no tengo miedo… es inevitable.

Estoy a punto de llegar, solo unos metros más y todo habrá terminado. Me preparo para sentir el impacto mientras sonrío… ¡al fin lo entendí!

Estoy despierto… y por fin lo he entendido.

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