Bienvenido al Futuro

El ejercicio de imaginar el futuro

Actualización.


Todos en algún momento de nuestra vida,  desde muy pequeños, cuando empezamos a darnos cuenta que el tiempo corre y que es casi imposible controlar los acontecimientos, hemos tenido el deseo de predecir qué nos depara el futuro.

Ya sea por razones puramente egoístas, o con las intenciones más nobles y altruistas, adivinar el futuro es un deseo que ha estado presente en nuestra humanidad, desde que la sinapsis de nuestras neuronas nos permitieron tomar conciencia del tiempo. Desde nuestros más tempranos inicios como seres humanos, hemos sido seducidos por la inquietud de conocer nuestro futuro. Esto, por un lado, llevó a la aparición de «adivinos» que, ya sea bajo la forma de sacerdotes o personalidades mas «oscuras», trataron con mayor o menor éxito de predecir el futuro, a veces con cientos de años de anticipación.

De esta manera surgieron profecías en diversas culturas a lo largo y ancho de todo el mundo. ¿Quién no ha escuchado alguna vez sobre Quetzalcoatl y su leyenda? Cuya creencia llevó a recibir a Hernán Cortés con las puertas abiertas y manos llenas, por una confusión que causó la conquista y aniquilación de toda un cultura.

Conforme nuestra cultura y nuestras prácticas sociales avanzan, también avanza nuestra necesidad de adelantarnos a los acontecimientos, previendo lo que podría suceder como consecuencia de las acciones que realizamos en el presente. De hecho esto es la base de las estrategias militares y comerciales, que se crean con la intención de controlar los resultados futuros, mediante la predicción de los eventos posibles, para contrarrestarlos o aprovecharlos.

Sin importar la motivación que subyace en el deseo de predecir el futuro, es un hecho que como humanos siempre sentiremos esa necesidad, o curiosidad. Más aún cuando la teoría predice la posibilidad de los viajes en el tiempo, siempre y cuando sean hacia el futuro.

De acuerdo a la teoría de la relatividad de Einstein, en este universo nada viaja mas rápido que la luz, entonces, ateniéndonos a su teoría, en realidad todo lo que vemos es «pasado». Cuando vemos las luces de las estrellas por la noche, es la luz que partió de esa estrella hace cientos o miles de años, por lo tanto percibimos esa estrella como era en el pasado. Cuando vemos la luz del Sol, sucede lo mismo: es la luz que partió del Sol aproximadamente 8 minutos antes. De hecho cualquier imagen que vemos a diario a través de nuestros ojos, es luz, y aunque sea una por diminuta fracción de un segundo, es «luz del pasado».

Por otro lado, también es cierto que nuestra vida gira en torno al futuro. Por más que leas y escuches a gente diciendo «vive el presente», lo cierto es que todas nuestras acciones están orientadas hacia el futuro. Considera algo tan sencillo como cruzar una calle. Tomas la decisión de cruzar una calle, y de hecho cruzas la calle, para llegar a un estado futuro, que en este caso sería estar del otro lado. Lo mismo pasa con cualquier otra acción en tu vida diaria: todas orientadas hacia el futuro. ¿Por qué trabajas? ¿Por qué estudias? ¿Por que sales a divertirte? ¡Piénsalo!

Sería fácil explicar nuestra necesidad de conocer el futuro en base a estas razones, sin embargo ni siquiera lo intentaré porque existe algo más, referente a predecir el futuro, que me parece infinitamente más interesante: nuestra capacidad para imaginar el futuro.

Mi razón es simple. Cuando imaginamos el futuro, controlamos el futuro. ¿Por qué? Porque cuando a través de nuestra imaginación innovamos, creamos o inspiramos a otros a hacer lo mismo, estamos dando un paso hacia el logro de ese futuro. ¿Por qué hoy usamos un automóvil si antes sólo se podía andar a caballo? Porque alguien imaginó un artefacto mecánico autopropulsado que permitiese recorrer mayores distancias y lo hizo realidad. ¿Por qué hoy tenemos una computadora en nuestra casa? Por qué existió alguien que imaginó la posibilidad y la hizo realidad.

Es cierto que el logro de estos sueños, impulsados por la imaginación, no es fácil, ni rápido. De hecho, en los ejemplos que utilizo (el automóvil y la computadora), el camino fue largo y arduo, pero de eso se trata, de vencer obstáculos para lograr lo que antes no se podía lograr. Y cuando creamos que hemos llegado a la meta, llegará alguien que llevará nuestras ideas y acciones mas allá de lo que pudimos imaginar… y esta es la base del progreso constante de nuestra sociedad.

Entonces imaginemos: ¿cómo será nuestra vida y el mundo que nos rodea en 50 años? Para bien o para mal las cosas cambiarán, pero es la imaginación el motor que impulsará y hará realidad los mayores cambios en nuestra vida. ¿Cuántas cosas que se encuentran en la literatura de ciencia ficción se harán realidad con el paso de los años? Si miramos hacia el pasado, encontraremos una gran cantidad de visionarios y pensadores que se adelantaron décadas a su época, y que muchas de las cosas que imaginaron hoy son una realidad.

Ahora solo me queda hacer una pregunta: ¿cómo imaginas el futuro? Tal vez con viajes interplanetarios tripulados por humanos, en un universo un poco más pequeño y prometedor, o un futuro oscuro con los problemas actuales llevados a su cúspide… cualquiera sea el caso lo divertido es realizar el ejercicio de imaginar el futuro. Nunca se sabe, tal vez en una de esas, la idea que cambie “todo”, aparezca.

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